Aquella tarde lluviosa, se escuchaban los truenos y se veía el reflejo de la luz de los relámpagos en las paredes de la sala del maestro Borges, cuando me dijo:
-La naturaleza no necesita razones para crear ese ciclo mágico de la existencia, lo hace porque ese es su fin. El hecho de que el hombre haya querido encontrar o inventar explicaciones, es otra cosa... tú lo sabes bien. No existe tal dios, mitad fuego mitad metal, es una metáfora, claro está.
Hizo una pausa y agregó:
-Has logrado deshacer todas las trampas y los nudos de la vela del barco de la mente cándida de los hombres que amarraba sus fantasías al viento, soñando que eran ellos quienes agitaban los océanos.
Comprendí lo que decía el maestro y me inquietó saber si la gente estaba lista para un despertar universal en cadena. Y así se lo hice saber. Al escucharme, el maestro alzó un poco el rostro como si pensara, luego lo bajó un poco y dijo:
- "Lo vamos a descubrir juntos.." fue su respuesta y agregó:
- "Porque el cambio ya se ejecutó a nivel cósmico. En adelante son y serán ustedes las mujeres quienes decidan sobre la vida y la muerte, ¿lo sabías?"
Asentí levemente y confirmé lo que sabía era ya una realidad:
-Sí, maestro. Lo sé, ya es una realidad.
Lo sabía muy bien.
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