Y lo más extraordinario: En lugar de reemplazar los adoquines...
se colocan gruesas placas de acero (de varios centímetros de espesor)... que ni el propio Pípila podría cargar.
No hay duda, el año 2012 es el AÑO DEL DESPERTAR.
Quizás las enormes placas sólo fueron colocadas como 'puertas de ratones' y sin querer abrieron una dimensión al más allá... para hacer las veces de una 'pila de Bagdad'.
2012: EL AÑO DEL DESPERTAR, de México para el mundo.
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